¿Cómo me divorcio cuando la otra persona no está de acuerdo?

Una de las preguntas más recurrentes que escuchamos es: ¿qué pasa si me quiero divorciar, pero mi esposo o esposa no quiere firmar el divorcio?

Para contestar a esta pregunta nos parece importante, hacer un breve recordatorio de cómo era tratado el divorcio en tiempos pasados hasta los modernos.

¿Cómo era el divorcio en la antigüedad?

En la antigüedad el divorcio aparecía como una posibilidad reservada para el marido, en la que ejercía su derecho al “repudio”, que consistía en la decisión unilateral de dar por terminado el matrimonio, y abandonaba o expulsaba a su esposa del hogar. Se resalta que la mujer no gozaba de este derecho, debido a que se le consideraba inferior a los hombres.

En los pueblos antiguos el divorcio fue evolucionando, hasta que, con el transcurso del tiempo, se le fue otorgando a la mujer más derechos, como el de divorciarse.

En Roma, por ejemplo, podemos observar que en sus inicios el matrimonio era un vínculo perpetuo, por lo que no era posible divorciarse. Más adelante, se preveía la posibilidad de que el divorcio terminara por tres razones: la muerte de uno de los cónyuges, pérdida de la capacidad, y por la pérdida de la voluntad de continuar con el matrimonio (affectio maritalis). La diferencia con otros pueblos antiguos radicaba en un elemento muy importante: aquí la voluntad de la mujer se encontraba equiparada a la del hombre.

Luego con el cristianismo y el derecho canónico, reaparece la postura de que el matrimonio era sagrado por lo tanto indisoluble, por lo que “nadie separe lo que Dios ha unido”

El principal antecedente legislativo moderno que acoge la posibilidad de divorcio fue el Código de Napoleón, el cual adopto una posición intermedia entre la absoluta imposibilidad de divorcio, y la liberalidad que proponía la Revolución Francesa. Se establecía que el mutuo consentimiento como forma de divorcio, pero limitando las causas para ejercerlo ante el tribunal, por lo que resultaba en un proceso engorroso y costoso.

Divorcio en Costa Rica

Costa Rica no se escapó de esta influencia, por lo que por mucho tiempo no fue posible divorciarse sino por causas especialmente graves, y por mutuo consentimiento, que no podía pedirse sino después de tres años de celebrado el matrimonio.

Esto generaba que los procesos de divorcio se tornaran, aparte de lentos y complejos, muy emocionales, ya que cada vez que se pedía un divorcio, debía ser justificado en causas como el adulterio, sevicia, el atentado de uno de los cónyuges contra la vida del otro o de sus hijos, entre otros.

Por supuesto, cuando se alegaba alguna de estas causas, debía probarse ante el tribunal, lo que hacía llegar al litigio discusiones muy acaloradas, que generaban un ambiente de mayor contienda en los procesos, a diferencia de los que cumplían con el presupuesto de haber estado separados por un tiempo mayor a los tres años.

La visión contemporánea del matrimonio y el divorcio es que la libertad y la autonomía de la voluntad, es que la debe primar sobre otras cosas, además de que el derecho debe proteger a las personas, y no a otras cosas, como la institución del matrimonio sobre todas las cosas, como ocurría en aquellos tiempos.

Divorcio por incompatibilidad de caracteres.

No fue hasta 2020, con la aprobación de la Ley para la reivindicación de la autonomía de la voluntad en el proceso de divorcio, que se crea una “causal” que se denomina incompatibilidad de caracteres.

En esencia, no se trata de una causal de divorcio, sino de una prerrogativa de los cónyuges de decidir, de forma unilateral y por su propia voluntad, terminar con el matrimonio, al cual ellos mismos se sometieron de forma voluntaria.

Esto significa que no existe ninguna causal que se deba probar ante el tribunal, ni que se deba discutir acaloradamente a lo largo del proceso. Sino que con el solo hecho de ser solicitado, así debe ser acogido.

Entonces, ¿qué pasa si me quiero divorciar, pero mi esposo o esposa no quiere firmar el divorcio?

Pues para contestar de forma clara la pregunta, no hay ningún problema si la otra parte no quiera firmar. De igual forma se debe acudir ante los Tribunales para solicitar el divorcio bajo el supuesto de que existe incompatibilidad de caracteres y se decretará el divorcio.

¿La otra persona se puede oponer al divorcio?

No se puede oponer, porque se trata de una decisión de la persona a terminar con su matrimonio. Sin embargo, existen algunas cosas sobre las cuales pueda existir contención, como la distribución de los bienes, o el otorgamiento o no de una pensión alimentaria a favor de unos de los cónyuges.

Si bien aparece como una gran posibilidad en este momento, es claro que debe existir un análisis sobre lo que es más conveniente o no para su caso específico. Por esto es importante que se asesore con profesionales especializados, que le puedan brindar la mejor solución.

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